[Bogotá] [Reseña] Conversatorio: “Democracia, Autonomía y Movimientos Sociales en América Latina”

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El pasado viernes 4 de septiembre del año en curso se desarrolló de 2 a 4 de la tarde el conversatorio: Democracia, Autonomía y Movimientos Sociales en América Latina, en el salón 207 del Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá con la asistencia de 15 personas, espacio organizado por Acción Libertaria Estudiantil (ALE), con la participación de Sergio Tischler Visquerra, sociólogo e historiador guatemalteco quien nos compartió sus reflexiones y experiencias con las comunidades Ixiles en Guatemala, y fundamentalmente con la escuelita zapatista: la Escuela Secundaria Rebelde Autónoma Zapatista, ESRAZ de la región de Altos de Chiapas, México.

La presentación de Tischler tuvo como ejes centrales la categoría del tiempo y las prácticas anticapitalistas. Así el autor, plantea que la problematización de concepto de tiempo por parte de las comunidades zapatistas les ha permitido formular temporalidades alternativas al tiempo dominante de la sociedad capitalista; estas temporalidades compaginan con las diferentes prácticas anticapitalistas que forman parte esencial de la concepción zapatista de autonomía. Explicó Tischler que para las comunidades zapatistas el tiempo del reloj, el tiempo exacto que marca el ritmo de quienes vivimos inmersos en el capitalismo, es tan solo uno de tres tiempos que tiene la comunidad para organizarse, que serían:

  • El tiempo Exacto: la temporalidad que representa el transcurrir mecánico de las horas del reloj; una temporalidad dominante que niega al sujeto y a la comunidad, que les subordinan al mercado y a abstracciones externas. Para las zapatistas, el tiempo exacto es un tiempo militar, una herramienta para sus organismos de defensa, pero no marca los ritmos más vivos de la comunidad.
  • El tiempo Justo: un tiempo de y para la comunidad, que permite tejer relaciones con la naturaleza porque es, precisamente, la temporalidad de ésta. El tiempo Justo no se puede subordinar al tiempo exacto, porque así se desgarraría a la comunidad y a la naturaleza. Es un tiempo de la necesidad, en la medida en que es bueno trabajar por la necesidad de la persona y no del mercado.
  • El tiempo Necesario: Es el tiempo de la revolución. Es un tiempo que retiene, modifica y potencia los otros tiempos de la comunidad en su autonomía. Un tiempo necesario, en la medida en que el cambio social y la revolución no son un conocimiento establecido, sino algo que se construye en el camino.

Tischler resaltó así la necesidad de toda forma de autonomía por crear sus propios calendarios o tiempos, más que copiando las prácticas anticapitalistas zapatistas, aprendiendo lo valioso de su experiencia. Invitó además a abordar la obra de Mikhail Bajtin y Walter Benjamin como una herramienta para la comprensión de la experiencia de la escuelita zapatista por parte del mundo académico.

A continuación el invitado hizo un breve recorrido por su experiencia con el pueblo ixil, etnia del norte de Guatemala que fue una de las principales víctimas del conocido genocidio maya, perpetrado por las Fuerzas Armadas de Guatemala y las Patrullas de Autodefensa Civil, bajo el gobierno del expresidente Efraín Ríos Montt, contra los pueblos indígenas de áreas rurales, organizaciones de izquierda, simpatizantes de la teología de la liberación y otros movimientos sociales.

De los Ixiles, Tischler resalta el hecho de que para ellas la política de acumulación, la mega-minería, la inversión petrolera y las hidroeléctricas, no son más que la continuación de la guerra contrainsurgente y contra las comunidades indígenas, razón por la cual ha despertado en los Ixiles la necesidad de regresar a la comunidad, para oponer la forma comunitaria al capital. Para ellas no existe la palabra territorio, por ejemplo. Este concepto no se expresa en términos de objeto, de categoría objetivada, sino de sujeto, que implica diferentes formas de apropiación de la naturaleza.

El invitado retornó a la experiencia en la escuelita zapatista para contarnos de manera más vivencial lo que él llama sus prácticas anticapitalistas, que derivan todas de principios construidos en comunidad. Nos cuenta entonces que en los Caracoles y las Juntas del Buen Gobierno la gente no cree en las leyes generales que homogenizan, y favorecen las relaciones comunitarias. Relata además que mantienen un sistema de rotatividad de cargos, cuya fuente es un principio pedagógico: “no somos especialistas ni queremos especialistas, queremos gente que sepa gobernar y que todos podamos gobernar”. En pocas palabras, la gente se educa ejerciendo el gobierno para las demás. Así, Nunca Subir, siempre bajar, Ponernos frente a espejos son algunos de aquellos principios con que se construyen normas y prácticas del auto-gobierno, y que implican tiempos diferentes a los tiempos de los especialistas, un tiempo comunitario, el tiempo de la consulta.

Un principio crucial es la crítica a la separación de poderes, que para esta comunidad, pudre lo bueno que pueden lograr las relaciones comunitarias. Así, se convierte en praxis romper los estratos de poder, después del ejercicio de pensar seriamente el cómo hacerlo. Surge así una práctica de Democracia como Autodeterminación, que se opone radicalmente a nuestra Democracia como Representación, y sus diferentes formas de dominación, como los conceptos de ciudadanía, sociedad civil, democracia representativa y claro, la estratificación de poderes.

Otras prácticas anti-capitalistas señaladas son la rehabilitación de los saberes ancestrales, el trabajo colectivo, la prohibición del alcohol, la limitación de las estructuras jerárquicas al espacio estrictamente militar de defensa de la comunidad, entre otras. La rehabilitación de los saberes ancestrales es algo muy común en las comunidades indígenas amenazadas, y presente en el pueblo ixil, pero también apropiada por las zapatistas; los fármacos contemporáneos, si bien tienen una función positiva curativa, también tienen una función  de negación de un saber ancestral. En general, el sistema de salud de estas comunidades rompe con el modelo asistencialista. Luego está el carácter colectivo, rotatorio del trabajo, que permite suplir al intensivo en las parcelas para producir lo necesario, un trabajo colectivo ligado también al tiempo justo. La prohibición de alcohol se sustentan en el maltrato y la dominación patriarcal que su consumo conlleva, y Tischler toma esto como ejemplo de que el zapatismo es al mismo tiempo resistencia de las comunidades y actualización de las tradiciones a partir de principios reivindicativos como “Nunca subir, siempre bajar”, “ponernos frente a espejos”, “preguntando caminamos” y “mandar obedeciendo”.     

Finalmente, tras una breve ronda de preguntas, el invitado concluyó con la siguiente reflexión: Lo autonómico no es sólo una categoría política, sino una categoría político-material. No sólo defensiva, sino constructiva-positiva. Implica un anti-capitalismo: Somos otro tipo de sujeto, diferente del obrero, pero luchamos contra el capital. También es una forma de escuchar, y en concreto de escuchar por encima de un seguir líneas estratégicas dadas y más bien asumir una actitud de apertura hacia la realidad práctica de las comunidades.

¡Arriba las que luchan!

Acción Libertaria Estudiantil (ALE)
Universidad Nacional sede Bogotá

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