¡Avanzar hacia el Paro Nacional!

PN

Desde el inicio de año ha venido rondando en diferentes expresiones organizativas la iniciativa de responder al detrimento de las condiciones de vida de gran parte de la población con una gran jornada nacional de protesta que se ha venido pensando bajo la figura de construir un gran “Paro Nacional”. Después de la fragmentada y poco convocante jornada del 24 de Enero, el escenario hoy parece más favorable al alcanzarse niveles de unidad y convocatoria más relevantes que dejan una sensación de optimismo frente a las posibilidades que puede abrir esta jornada nacional del 17 marzo: En parte por la reactivación y nivel de unidad que representa el Comando Nacional Unitario (CNU) que recoge a las principales centrales sindicales junto al gremio de las pensionadas, pero también por la perspectiva multisectorial de la convocatoria en la que participan los referentes organizativos del mundo rural, como lo  es la Cumbre Agraria: Campesina, Étnica y Popular que logró importantes victorias en el 2013, incluyendo no solo sectores a campesinos, sino también indígenas y negros; el sector del transporte como lo es la “cruzada camionera” y el gremio de los taxistas, junto a una amalgama heterogénea de ciudadanas que han venido fomentando diversas iniciativas cívicas.

Sean o no optimistas las lecturas que se hagan sobre el momento político, lo cierto es que hay una multiplicidad de conflictos sociales abiertos que se presentan como una posibilidad real para el avance de la lucha social, aunque las posibilidades de victoria  dependerán de la capacidad que tenga el movimiento social en general de aprender de los errores del pasado y avanzar. Sentimos urgente reflexionar sobre tres elementos:

El problema de la unidad:

Aunque parece claro que la mayoría de sectores sociales proyectan una dinámica de paro que piensan viabilizar a través de la convocatoria a la jornada de movilización de este 17 de marzo, el reto de la unidad  aparece una vez más como un freno para las posibilidades reales de victoria que podamos tener para el campo popular.

El problema se traduce de varias formas. Por un lado en los elementos reivindicativos, que en medio de la multiplicidad de actores y la inexistencia de escenarios de dialogo permanente de planificación, se ha hecho improbable identificar elementos comunes que permitan construir un pliego realista para ganar en el corto plazo, y no una lista extensa que difícilmente se pueda realizar: Aunque el pliego de 15 puntos aparece como avance significativo en la intención de juntar las demandas de cada uno de los sectores, creemos que el reto se ubica hoy en que el ritmo de la unidad, que no solamente se expresa en la de un petitorio con exigencias dirigidas al Gobierno Nacional sino en un plan de acción permanente que nos junte en la lucha de largo aliento y respalde cada demanda a defender.

Por otro lado, otro reto es el de construir un repertorio de acción conjunto, que pase tanto por la solidaridad como por la lectura global que permita comprender los problemas inmediatos de cada sector como problemas estructurales que atañen al grueso de los sectores en lucha. La necesidad de construir referentes de unidad popular, que superen el coyunturalismo se hace cada vez más apremiante. En esto la Cumbre Agraria, en medio de las limitaciones y dificultades, puede convertirse en un referente inmediato a replicar y superar.

Democracia de base:

En medio de la volatilidad entre escepticismo y optimismo que sienten el grueso de los sectores que hoy se juntan a una convocatoria común, permanece la duda sobre las formas en que se resolverán los múltiples conflictos que agudizan la movilización social. La memoria en torno al papel conciliador y entreguista de las dirigencias sindicales permanece como un desafortunado precedente, que llena de escepticismos frente a la lucha a muchas personas. De no aprender de los costos que ha significado construir una burocracia dirigencial que se contenta con pactar prebendas mínimas que benefician a unos pocos, seremos incapaces de acumular una fuerza social potente con vocación y capacidad transformadora. El llamado urgente es a recuperar la democracia como elemento fundamental de la lucha social.

Toda decisión, toda forma de acción y toda negociación a la que se llegue, debe pasar por un procedimiento de vinculación de todas aquellas que son las que en las calles están luchando y movilizándose. Las dirigencias no pueden seguir conteniendo y despreciando el esfuerzo de miles de personas, y es momento de que las bases sean las que asuman no sólo el reto de movilizarse, sino de deliberar y decidir, en el ejercicio franco, pero también contradictorio, que implica la toma de decisión. Sin democracia se hacen vacuas nuestras reivindicaciones, además de reproducir una lógica dirigencialista que mucho daño ha hecho a las esperanzas de cambio (hay que decir no necesariamente revolucionarias), que anidan en  miles de personas que se han sumado a las múltiples convocatorias para luchar.

Ser mayoría social:

En los últimos años el gobierno de la Unidad Nacional ha sabido construir –a pesar de su continua fragilidad- cierta legitimidad social a través de la demagogia y la flexibilidad táctica: Así supo atajar la fuerza del movimiento estudiantil del 2011 mientras este se ahogaba en conflictos internos, y así ha sabido generar un consenso amplio que, bajo la figura de la paz, le ha permitido movilidad de acción. Empero, las dificultades económicas que atraviesa el país, como fruto de una crisis generalizada, se presenta como una oportunidad para poner en cuestión dicha legitimidad y ganarla para blindar la lucha social.

El movimiento social debe aprender a renovar su repertorio de acción y convocatoria para ganar una mayoría social que respalde cada una de las luchas que ha de levantar, así no sea en la participación directa o la movilización. Emplazar la creatividad y la vocación sincera de unidad y dialogo se hace urgente para desestabilizar al Gobierno Nacional y junto a él el proyecto político que aunque se presente como “amigable”, sólo ha profundizado las difíciles condiciones de vida del grueso de la población.

Solo nos queda por decir que esperamos que esta movilización sea una oportunidad para reencontrarnos en las calles y para que los problemas de la unidad y la democracia como elementos vuelvan a resonar en la lucha social y se hagan acción y posibilidad de victoria. Victorias que por mínimas que sean nutrirán la esperanza de que la lucha y la organización colectiva son los móviles reales que harán posible construir una vida digna y una sociedad justa.

Acción Libertaria Estudiantil (ALE)
Proceso Nacional
Marzo 2016

 

 

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