La apuesta de hoy: ¡La organización amplia y gremial!

El movimiento estudiantil colombiano se encuentra hoy intentando construir el referente gremial a nivel nacional (UNEES) que se debe desde el hito de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) en 2011, de la cual quedó como resultado, además de la fuerte victoria que no creemos posible pasar por alto,  un fuerte sinsabor, recelo y desconfianza en el movimiento, sensaciones que hasta el día de hoy quienes luchamos por reconstruirlo cargamos encima. La pregunta que es necesaria traer a colación ahora mismo, en vías de hacer una fuerte reflexión y autocrítica, es: ¿por qué razón se vivieron aquellas sensaciones? La respuesta consideramos encontrarla en la inmadurez de las organizaciones políticas que hacen parte del movimiento que tiene su máxima expresión en lo que llamamos el ombliguismo estudiantil.

Con ombliguismo nos referíamos a la arrogancia política que, por obvias razones, carece de autocrítica y les impide a las organizaciones trabajar arduamente en aquello que no se encuentra bajo las direcciones propias o de sus compañeros; es decir, el desprecio deliberado por aquellos espacios amplios de unidad que no suman directamente a su proyecto político, pero que sí son espacios importantes para la construcción del multitudinario movimiento estudiantil, el cual desborda las pequeñas expresiones políticas a las que estas organizaciones responden. Esta suerte de ambiente de desconfianza y disputa por la dirección del movimiento, que se encontró en su momento a la orden del día con la MANE, esperamos no se de hoy con la construcción de este espacio, la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior (UNEES), por el que hemos luchado en innumerables ocasiones y que, por tal razón, requiere de profundas y reiteradas reflexiones, respecto a qué esperamos siendo parte de organizaciones estudiantiles, ¿sumarle a lo propio o construir lo colectivo?

En ese orden de ideas, más que renunciar a la crítica entre los procesos u organizaciones que participamos del movimiento, (esto porque creemos fervientemente que el debate de ideas además de construir pensamiento, es necesario al momento de consolidar procesos mediados por principios ético-políticos), es que invitamos a la crítica dotada de autocrítica, en vías de velar por la construcción de espacios lo más amplios y horizontales posibles, lo cual pasa por abandonar la idea de creer que nuestro trabajo político es la expresión excepcional de lo gremial y unitario, olvidando que este trabajo, en un sinnúmero de ocasiones, ha buscado cubrir únicamente el frente de acumular a un proyecto político sectorial e incluso electoral, abandonando todo lo que no le sirva su protagonismo mediático.

No se trata de que los procesos o las organizaciones no deban tener como perspectiva el crecimiento de ellas mismas, porque creemos que esto es también importante y necesario para el trabajo mancomunado en vías de la transformación social; lo que queremos decir es que tenemos el deber de reconocer que estas transformaciones a las que hacemos alusión, más específicamente, que la lucha por la educación superior no la ganaremos siendo espacios herméticos, arrogantes y recelosos de las diferencias de pensamiento y perspectivas, sino en el debate amplio y abierto; sin embargo, esto pasa únicamente al momento en que las organizaciones dejamos de pensar que nuestro único interés es la mayor capitulación de personas, logrando únicamente un sentimiento de recelo en el estudiantado, lo cual nos lleva a convertirnos en procesos marginales, sin capacidad de incidir en las luchas o reivindicaciones sociales, incluso de nuestro proceso gremial.

Compartimos esta reflexión porque, como mencionamos arriba,  hoy se nos presenta la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior, que ha sido un espacio construido a partir del trabajo amplio donde participamos como estudiantes, estemos o no en organizaciones políticas, y que nos resulta una articulación necesaria para la consolidación de un trabajo estudiantil amplio en las universidades a nivel nacional, en perspectiva de poder seguir luchando por la educación que todos/as soñamos; sin embargo, esto se logrará únicamente en la medida en que establezcamos rumbos y apuestas claras, con las cuales podamos fortalecer tanto la organización como la movilización; por ello lo fundamental de la Unión Nacional, porque reconocemos que la lucha por la educación pública no será posible sin, precisamente, la unión de la totalidad de las fuerzas del estudiantado.

En el sentido de hacernos las críticas y las autocríticas, hacemos un llamado a las organizaciones (de representantes, los colectivos, grupos de trabajo, etc)  para participar en la construcción de este espacio amplio que más de 45 Universidades a nivel nacional nos reunimos en Florencia para concretar; así mismo, hacemos la invitación para que se deje de difamar un espacio que resulta legítimo e importante, siendo que en él un grueso del estudiantado del país se recoge y  trabajó arduamente para su consolidación; así como hacemos el llamado a que estos espacios, asociaciones u organizaciones de trabajo sectorial, electoral, etc, llegue a construir movimiento estudiantil y educación superior desde las localidades y pongan sus discusiones particulares allí; es decir, a abandonar la política ombliguista y a hacer una lectura más clara de la coyuntura y de la pertinencia que tiene en estos y todos los momentos el trabajo colectivo que desborda las barreras de nuestros egos, así como a intentar en el máximo de las posibilidades extender los espacios dinamizadores, (las coordinadoras, los encuentros, etc), en vías de una convocatoria amplia y abierta.

En ese orden de ideas es que traemos a colación todavía hoy, esa pequeña pero potente expresión de la democracia que tanto ha sido peleada por el estudiantado (claro que también con falencias y declives) que son los Consejos Estudiantiles, esto en perspectiva de fortalecer el movimiento estudiantil desde las bases, en miras de generar una construcción colectiva que responda a los intereses de la totalidad del estudiantado en una sana confrontación de ideas, que nos ayudará a construir un movimiento estudiantil fuerte y comprometido con la construcción de un mejor paìs.

Por todo lo anterior, recalcamos el compromiso con el fortalecimiento de estos espacios, en perspectiva de este gran Paro Nacional Estudiantil que se nos avecina, el cual esperamos nos siga dando la fuerza para poner al orden del día la importancia de los espacios democráticos que nos alejen de la política ombliguista y nos impulse a trabajarle fuertemente, no sólo en espacios coyunturales, sino en la cotidianidad a estas expresiones que son el componente principal de la UNEES, sólo de esta manera creemos que el movimiento estudiantil colombiano podrá recobrar la fuerza que creyó perder y, sintiéndose parte de las luchas del pueblo, tenga la capacidad de incidir en la transformación de la realidad.

ALE

 

 

 

      Acción Libertaria Estudiantil
¡Desde abajo a construir poder estudiantil!
¡Viva el Paro Nacional!
Octubre, 2018

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