¡A movernos por bordes inseguros!

Lo imposible se hizo de día en la Sorbona, un largo mes de día,
se despertó desperezó en la calle en los cafés
y un pueblo que no hablaba más que para callar descubrió la Palabra hizo el amor con ella
en cada esquina bajo cada puente
un árbol de sonrisas nació sobre el cemento.
Se discutió con rabia pagándote un café
las ideas cuchillo los argumentos piedra.
En París se pidió lo imposible con las manos desnudas
con la palabra se pidió lo imposible, los actos
buscaron destrozar las máscaras del tiempo
la Gran Costumbre, el Gran Consumo, el Gran Sistema: Libertad Fraternidad
e Igualdad

Julio Cortázar.

Tenemos tanto que perder, o nos han hecho creer que tenemos tanto que perder, que la sola idea de que el paisaje que tanto tenemos normalizado, se abra ante nosotrxs en una poderosa ráfaga de grietas, nos desequilibra, nos pone al límite, nos cuestiona…el colapso, eso es lo que nos queda, después de una primavera que nos escondió el invierno.

Realmente nos hemos comido ese cuento del buen ciudananx, nos ha calado tan bien esa idea de mantener el orden, que el aroma del aerosol, la pintura esparcida en tu lugar favorito los fines de semana, los gritos no deseados, el estruendo del recinto del dios dinero, el parar el tráfico y que no llegues a ese sitio que tanto odias pero que tienes que ir, porque nuestra necesidad seduce a este sistema…todas esas acciones donde esta maldita cotidianidad se ve frustrada, te molesta, te irrita, te hace decir: lo público se respeta, cuando la imagen que tenés al frente es un banco. Sin violencia cuando todos los días te preguntas: ¿Qué putas estoy haciendo con mi vida? Y la depresión te somete al igual que el medicamento que tomas para amortiguar ese inconformismo generalizado, ya que la sociedad está enferma, pero que tu psiquiatra favorito dice que tienes una enfermedad de un nombre extraño y que con esa capsula verás mejoras, hasta volver a la normalidad, pero ¿Qué es la normalidad? ¿No renegar de todo lo que odio? ¿No protestar contra el orden imperante? ¿Callarme cuando me imponen el silencio? ¿Desde cuándo ese discurso pacifista se nos ha calado hasta los huesos? Cuando esta realidad nos violenta en todos los frentes y nuestra única y mejor respuesta sólo es aceptarla y reproducirla.

Y es que somos la sociedad de la aprobación, de la fachada, del espectáculo ¿Quién es usted? Soy estudiante, pero ¿Qué significa ser estudiante? ¿Acceder a una institución que nos educa para la defensa y reproducción del sistema? ¿Ascender socialmente? ¿Tener un estatus superior a mi vecinx que no pudo entrar a la universidad? ¿No sentirme unx fracasadx? ¿Consumir y repetir textos y números como autómatas? En serio, nos creímos entero eso de los roles impuesto por esta sociedad, tanto que cuando nos dice otro adjetivo que no sea ese, nuestro personaje en este espectáculo, debe improvisar otro guíon, para así pasar desapercibidx y que lxs espectadorxs no se den cuenta…y ahora ¿Qué es ser unx vándalx? ¿Alguien que ya no quiere improvisar, y se ha quitado esa mascara que le han impuesto en este gran escenario? ¿Esa persona que molesta este maldito orden que tanto nos asesina? Si es así…somos vándalxs, o tan siquiera intentamos serlo, porque ese discurso de la aprobación debemos asesinarlo, ese policía interior fusilarlo, ya que ese que se dice que es mi compa, ese estudiante que tanto grita, que quiere estudiar para cambiar la sociedad, le está haciendo el trabajo a los entes represivos del estado, puesto que a las 2:30 está cantando consignas conmigo, pero a las 2:35 me está entregando, porque según esa persona, mis formas de protestar no son válidas, ya que, hay que ganarse los corazones de lxs colombianxs…¿Vieron cómo somos de falsxs? ¿Estamos vendiendo una imagen? ¿Qué producto es mejor para los medios de comunicación estatales? ¿El de vándalos o el del estudiante falso? Porque me estás diciendo que quieres cambiar la sociedad, pero cuando te ofrecen un trabajo en la represa de hidroituango, no dudas en firmar… ¡Bravo! Que buen actor eres.

¿Qué nos queda entonces en ese sentido? La desobediencia, la hermosa desobediencia, ya que ¿Qué tanto tenemos que perder? ¿Un pedazo de cartón? ¿Graduarme para luego estar desempleadx? ¿Mi comodidad? ¿Mis privilegios? Compañerxs, hagamos eso que tanto odia la gente: el desacomodarse, porque creemos que estamos tan comodxs, que esta realidad nos ha seducido tanto hasta el punto de abrazar tombos…y no comprender que las pintas, los bloqueos, las consignas, los tropeles, las marchas, el alterar la cotidianidad, todo esto traspasan fronteras, que son gritos estruendosos que colapsan los bordes, porque quienes se encuentran en el centro tienen derecho a nacer, crecer, reproducirse y morir, pero sólo aquellxs que se mueven por bordes inseguros y eligen límites como sus territorios cotidianos, sólo ellxs sienten el verdadero estremecimiento de estar vivxs. ALE

¡Arriba lxs que luchan!
Acción Libertaria Estudiantil
Noviembre 2018

 

 

 

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