En respuesta a la amenaza a compas de la UdeA

                                                               …Soy uno solo

y ya han matado muchos

soy uno solo

y no podrán matarnos a todos

ni siquiera casi todos;

están muy muertos

muy impregnados de odio y sinrazones.

No podrán quitarnos mucho nunca

solo algunas vidas

que no podrán ser suficientes.

Yo seguiré buscando mi verso

a mí aún no logran sembrarme de silencio.

Yo seguiré hablando a las plazas y los parques

gritando en mi canto lo que pienso y lo que creo.

Chucho Peña

 

Amigx…creo que empezaremos con esto, es la palabra que por estos días nos atraviesa un poco esos surcos de la piel que en muchas ocasiones pesan como plomo ¿plomo? Sí, plomo ¿Cómo atravesar aquella piel cuando está hecha de su mismo material? No, no es el mismo, este no ha perdido su sensibilidad…es lo único que nos queda frente a esta existencia que nos asesina en todos los frentes.

Creemos que no hablamos en el vacío, que nuestros gritos son eco que desequilibran los bordes y achacan los centros, y que su miedo son susurros maquillado de eco, y como toda mentira: prefabricada ¿Qué esperar entonces? Muerte, ya que en este espectáculo de cadáveres, se les hace imposible construir vida. Por esta razón okupamos la palabra amigx, y más que una palabra, es un abrigo el cual compartimos, todo conjugado en lágrimas, risas escandalosas, miedos, dudas, deseos, éxtasis, consignas, senderos de lucha, un sueño de eso que llaman mundo nuevo, que más que nombrarlo, se encarna, se padece…

Sentimos que no rechazamos desde un lugar ajeno, cómodo… ¡son nuestros compas! ¿Qué significa eso? Que al calor de la confianza y la complicidad, se conspira frente a todo esto que odiamos y amamos, se construye, se destruye, codo a codo, corazón a corazón ¿Qué tienen para decir lo mercenarios de la muerte? ¿Acaso ustedes conspiran de esta forma? ¿Qué pasa cuando las llamadas de dolor se posan por estos lares? ¿Resistir? ¿Resignación? ¿El maldito fango? Nosotrxs elegimos las trincheras de la amistad, en un acto ingenuo de darle una solución eficaz a la llamada de los mercenarios, porque sólo desde este lugar es donde surge acciones sinceras que le darán fin a todo este espectáculo.

¡Se caerán! Al ver que ante su implantación del miedo solo nos verán surgir y resurgir, al ver que tendrán que pasar por cada unx de nostrxs, al ver, que más que carne y hueso, somos ideas, somos sentires y esto, esto no sucumbe. No es unx, afanoso mercenario, somos todxs; yendo acá y acullá, caminando al mismo paso en vía a la revolución, en vía a libertades, viéndolos ir por el sendero del desespero y el légamo de la angustia; ¡sucumbirán ante la palabra, la camaradería, la amistad, les escupiremos nuestro odio en sus caras por algo que trasciende su sed de pánico!

 

¡No pasarán!

¡Arriba las que luchan!

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